Justicia

¿Soy un profesor justo? Justicia social y docencia

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La pasada semana tuve ocasión de leer un artículo realmente apasionante, escrito por Miguel Stuardo: “¿Soy un profesor justo? ¿Soy una profesora justa? Algunas preguntas para la autoevaluación de la práctica docente desde la justicia social”. En él, Miguel enlaza la idea de justicia social con nuestra práctica pedagógica, analizando el impacto que dicha práctica puede tener en la comunidad donde trabajamos. Confieso que es un tema que me interesa desde hace tiempo, tal vez desde otro enfoque: ¿cómo evaluar sin que nuestra subjetividad influya en la calificación que damos a nuestros alumnos? La necesidad de cambiar de instrumentos y estrategias e, incluso, de la concepción habitual de la evaluación se me antoja incuestionable.Cloud 1-1

Pero dejemos esa cara del prisma a un lado y volvamos al tema que nos ocupa: ¿es posible ser un profesor justo? ¿Soy yo realmente un profesor justo?. Miguel nos plantea tres dimensiones desde las que analizarnos desde el punto de vista de la justicia social:

  • La distribución
  • El reconocimiento
  • La participación

De este modo surgen varios bloques de interrogantes que, a buen seguro, nos harán reflexionar. Los reproduzco a continuación:

a). ¿Soy justo/justa distribuyendo?

1. ¿La forma en que distribuyo la atención y el tiempo que dedico a los estudiantes es justa? ¿Dedico más tiempo a los que tienen más méritos (calificaciones más altas, por ejemplo)?¿Dedico más tiempo a quienes necesitan más ayuda? ¿Qué consecuencias provoco con esta decisión en los estudiantes con más méritos y lo que tienen menos méritos? ¿Cómo es mi relación con los estudiantes que han fracasado? ¿Cómo es mi relación con los estudiantes que tienen más meritos?

b). ¿Soy justo/justa en el reconocimiento?

2. ¿Reconozco como legítimas las identidades de todos mis estudiantes? ¿Hay estudiantes cuyas identidades no considero legítimas? ¿Mis opiniones sobre su identidad o rasgos de su identidad afectan mi desempeño hacia ellos y mi relación con ellos? ¿Considero que existen culturas superiores a otras? ¿Cómo afecta mi opinión mi relación con los estudiantes que pertenecen a culturas minoritarias?

c). ¿Soy justo/justa en participación?

3. ¿Quién ejerce la toma de decisiones acerca de los contenidos, el curriculum, las metodologías, la evaluación, los exámenes, las calificaciones? ¿Por qué? ¿Considero importante la participación de los estudiantes en la toma de decisiones que les afectan? ¿Cómo afecta la participación o la falta de participación el desarrollo y el aprendizaje de mis estudiantes? ¿Cómo afecta el sistema de participación actual las relaciones en el aula?

Las implicaciones que se derivan de las posibles respuestas son múltiples y muy variadas, casi infinitas. Lo importante, para mí, no es sólo reflexionar sobre nuestra praxis docente, sino también articular un modo de construir, desde esa praxis, un mundo más justo a nuestro alrededor. Parafraseando un conocido dicho, la suma de pequeños esfuerzos realizados por muchas personas produce grandes resultados.

Recomiendo la lectura del post completo aquí.

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